Amonio cuaternario y toxicidad

Los amonios cuaternarios son unos de los desinfectantes químicos más ampliamente difundidos a lo largo de las diferentes industrias, algunos de los motivos por los cuales son tan difundidos se describen a continuación:

Muchos desinfectantes al cambiar de fase (sólido a líquido), o en el proceso de dilución y/o aplicación, generan gases tóxicos que pueden ser irritantes para vías respiratorias, generar fenómenos de hipersensibilidad o cuadros de intoxicación. Los amonios cuaternarios presentan un perfil muy superior de bioseguridad cuando es comparado con otros desinfectantes. 

Los amonios cuaternarios no son corrosivos, este ha sido uno de los motivos que más ha difundido el uso de estos compuestos químicos, debido a que presenta una excelente compatibilidad con los distintos materiales. Uno de los productos que más resalta en estas características es el ALKAZYME hidrosoluble, ya que su combinación de amonios cuaternarios con enzimas proteolíticas y secuestrantes calcáreos hace que tenga un efecto protector sobre el instrumental quirúrgico y sobre los productos metálicos en general. 

La gran mayoría de amonios cuaternarios poseen un olor neutro, este es un factor diferenciador, ya que los productos clorados y el peróxido de hidrógeno poseen un olor penetrante e irritante tras su aplicación. Los amonios cuaternarios, por el contrario, tienen olores neutros lo cual los hace productos ideales para su aplicación en pasillos, baños, habitaciones, entre otros. 

Contrario a otros desinfectantes, los amonios cuaternarios poseen una baja reactividad. Algunos productos pueden tener problemas de estabilidad al tener contacto con diferentes fenómenos físicos o químicos, es decir, pueden inactivarse con el contacto con la luz ultravioleta, con los cambios de pH o de temperatura, otros desinfectantes sufren problemas de estabilidad tras ser expuestos al ambiente, por lo cual se torna complejo su almacenamiento y preocupan las garantías de efectividad del producto con el paso del tiempo. Los amonios cuaternarios no se descomponen con la luz U.V, son estables a los cambios de temperatura, de hecho, sufren un punto de eficacia máxima entre los 24 y los 36 °C, no se inactivan con el ambiente y son poco reactivos cuando se combinan con agua u otros compuestos.

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