Día Mundial contra la Tuberculosis

La tuberculosis es una enfermedad reemergente, infectocontagiosa crónica y altamente letal considerada la enfermedad infecciosa más relevante de la actualidad y una de las 10 principales causas de mortalidad a nivel mundial.  Esta patología es ocasionada por el contagio con bacilos pertenecientes al complejo Mycobacterium tuberculosis, los cuales se alojan principalmente en los pulmones, pero pueden propagarse a otros órganos como los riñones, la columna vertebral y el cerebro. La tuberculosis se transmite a través de micropartículas acusas producidas durante la tos de los pacientes con la enfermedad activa; los bacilos tuberculosos pueden permanecer en el aire durante varias horas y durante meses en superficies inanimadas.

Se estima que al menos un cuarto de la población mundial presenta una infección latente por Mycobacterium tuberculosis, es decir, se encuentran infectados con el microrganismo, pero no desarrollan la enfermedad, por tanto, no manifiestan síntomas, ni son capaces de transmitir la infección.  En estas personas los bacilos tuberculosos pueden permanecer inactivos durante toda la vida. Sin embargo, en personas con el sistema inmunitario débil, las bacterias se vuelven activas, se multiplican y provocan la enfermedad.

Las dificultades para combatir esta patología se han atribuido principalmente a la coevolución del microorganismo con el huésped, lo que brinda al patógeno herramientas sofisticadas para evadir el sistema inmunológico, principalmente mediante prevención de la activación de macrófagos. Las micobacterias son reconocidas por su diversidad taxonómica, su impacto en la salud global y por su pared celular atípica, ya que además de poseer una membrana citoplasmática y una capa de peptidoglicano, estas bacterias cuentan con una capa de arabinogalactano que les brinda una alta resistencia y virulencia, incluso han sido reportadas cepas capaces de resistir a los principales tratamientos contra la tuberculosis.

La cadena infecciosa de la tuberculosis puede romperse identificando oportunamente a los pacientes contagiados y asegurando su tratamiento. Así como con correctas prácticas de higiene de manos y la desinfección de superficies que han estado expuestas al bacilo.

 

Referencias:

  1. Becker, K., & Sander, P. (2016). Mycobacterium tuberculosis lipoproteins in virulence and immunity–fighting with a double‐edged sword. FEBS letters590(21), 3800-3819.
  2. Daniel TM. The history of tuberculosis. Respir Med. 2006; 100: 1862-1870
  3. Lemassu A, Ortalo-Magné A, Bardou F, Silve G, Laneélle MA, Daffé M. Extracellular and surface-exposed polysaccharides of nontuberculous mycobacteria. Microbiology. 1996; 142: 1513-1520.
  4. Tenover FC, Crawford JT, Huebner RE, Geiter LJ, Horsburgh CR Jr, Good RC. The resurgence of tuberculosis: is your laboratory ready. J Clin Microbiol. 1993; 31 (4): 767-770.
  5. World Health Organization (2018) Tuberculosis: Fact sheets. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/tuberculosis Consultado el 20 de Marzo de 2019

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